EL FORO DE ASTURIAS ยท 18/12/2017
FORO ASTURIAS, UNA HISTORIA DIFERENTE

Conferencia pronunciada por Iván Mallada, Premio Fin de Carrera en Historia 2012, dentro del ciclo 2017/2018 de El foro de Asturias, bajo el título “FORO Asturias, una historia diferente”:

Señora Presidenta de Foro Asturias, secretario general, señoras, señores, amigos,

Buenas tardes,

Quisiera comenzar la charla que nos ocupa agradeciendo a la Comisión Directiva de Foro Asturias la oportunidad brindada de estar hoy aquí ante ustedes. Una oportunidad que me vino dada cuando hace apenas dos meses, en la Fiesta de la Vendimia de Cangas de Narcea me topé con Paco Cascos y me propuso el tema. De mi presencia hoy aquí da cuenta la celeridad y la eficacia con la que trabaja el equipo de personas que componen Foro Asturias. Agradecer también, como no podía ser menos, las calurosas palabras del catedrático José Girón Garrote. Tengo la suerte de contarme entre su nómina de amistades y, poder decir que, desde luego, escuchar los méritos propios por boca de alguien tan calificado es más que reconfortante. Su acrisolada trayectoria académica e investigadora es un buen referente al que tratar -sospecho que en vano- de emular. Gracias Pepe, sabes que el afecto y el cariño son recíprocos.

El tema que abordaré en mi disertación no es otro sino la historia del partido Foro Asturias Ciudadanos que defendí -un ya lejano 5 de octubre de 2012- como tesina de mi licenciatura de Historia y por la que obtuve el Premio Extraordinario de Licenciatura de la Universidad de Oviedo. En dicho trabajo planteé el contexto socioeconómico, político y cultural en el que nace Foro Asturias respondiendo al cómo, al cuándo y al porqué de la gestación de este nuevo partido y analizando fundamentalmente los primeros meses de vida del mismo, desde la afiliación de Francisco Álvarez-Cascos hasta la victoria electoral de mayo de 2011 y la repetición de los comicios un año después. Muchos de los aquí presentes se reconocerán en los hechos glosados a continuación por lo que pido disculpas anticipadas por los errores o inexactitudes que pudiera haber en mi narración y que no deben ser atribuidos a motivos intencionados o a una mala praxis, sino a la bisoñez en estas lides de quien les habla.

Introducción

Los acontecimientos políticos vividos en Asturias -y, por extensión- en España en los dos años comprendidos entre enero de 2010 y finales de 2011 podemos decir, sin temor a equivocarnos, que no tienen precedente en nuestra historia anterior en cuanto a la efervescencia política suscitada al calor de unas circunstancias económicas, sociales, políticas, e incluso, culturales, muy particulares.

En Asturias, en año y medio, se produjeron dos cambios políticos: en las elecciones autonómicas de mayo de 2011 los ciudadanos asturianos se movilizaron para favorecer ese cambio, un cambio sin precedentes en tanto en cuanto el gobierno viraba de un partido socialista cómodamente instalado en el poder durante más de una década a un partido nuevo, surgido tres meses antes de las elecciones y con un signo político contrario. Este cambio volvería a producirse en las elecciones de 2012, cuando el adelanto electoral dio como resultado el empate entre las fuerzas del centro-derecha (FORO y PP) y la izquierda (PSOE e IU), dejando la llave de gobierno en el partido de Rosa Díez (UPyD) una formación política centrista que -haciendo gala de la opinión generalizada que dice que es un partido de izquierdas con votos de la derecha- entregó el gobierno de la región a las fuerzas de la izquierda.

 No obstante, el nacimiento de FORO había propiciado que por primera vez en la historia de la región los partidos del centro-derecha pudieran ganar o empatar el resultado del bloque de izquierdas en dos comicios consecutivos. La ruptura del bipartidismo -sustentado por un partido minoritario como IU, convertido en muleta de las mayorías del PSOE en la cámara regional- había propiciado un equilibrio de fuerzas sin precedentes que auguraba un nuevo escenario político en el que las negociaciones y la capacidad de ambos bloques para dejar de lado sus diferencias y alcanzar acuerdos se mostraban como premisas fundamentales de los nuevos tiempos.

El cambio político en Asturias presenta otras particularidades que lo hacen único. En estos momentos Asturias constituye un caso aislado: cuando en las elecciones de 2011 el PP -un PP en ascenso merced a la crisis económica y la laxitud de los gobiernos del presidente Zapatero- consiguió el gobierno de casi todas las autonomías, en Asturias sufrió una derrota estrepitosa, perdiendo la mitad de los escaños. Y en 2012, cuando parecía que el PSOE y el PP podían recuperar parte de su fuerza perdida, FORO logró continuar como la segunda fuerza política de la región. En apenas un año el nuevo partido había logrado suficiente implantación como para consolidarse como la fuerza hegemónica de la derecha asturiana.

En definitiva, la irrupción de Foro Asturias en la política asturiana no solo rompió el bien asentado sistema bipartidista asturiano, sino que, contra todo pronóstico, ocasionó una convulsión política sin precedentes.

Foro Asturias, nacimiento y crecimiento

Pero ¿Cuál es el contexto en el que nace Foro Asturias?

Los gobiernos socialistas de los años 2004-2011 contribuyeron a crear un peculiar estado de malestar colectivo en el que la ciudadanía comenzó a clamar por un cambio profundo. En Asturias, donde también contamos en estos años con gobiernos socialistas, la gestión de los ejecutivos de Álvarez Areces se plasmó en: aumento del desempleo, sobrecostes espectaculares en las infraestructuras públicas, retrasos continuos de algunas obras vitales para el crecimiento económico de Asturias, casos de corrupción que afectaron a los propios consejeros y un largo etcétera.

Las dos legislaturas de gobierno del Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, se plasmaron en la región asturiana, como en el resto de la nación, en un aumento espectacular del número de parados.  El paro registrado en la región, en enero de 2008, alcanzaba la cifra de 54.623 personas. En enero de 2009 la cifra llegaba a 70.366 personas, con un impresionante crecimiento interanual del 28.82%. Las políticas erróneas y la falta de iniciativas del gobierno regional del Presidente Vicente Álvarez Areces no supieron paliar la situación, y durante los dos años que restaban a la legislatura, el paro siguió creciendo hasta alcanzar cifras inéditas en Asturias. En enero de 2010 el crecimiento interanual del desempleo seguía siendo, con un 15%, realmente elevado, y ese mes se registraban ya 80.925 personas en las oficinas del Servicio Público de Empleo. Pese a la ligera recuperación del verano de 2010, en enero de 2011 el desempleo afectaba a 86.000 personas, un nivel nunca alcanzado en esta región.

En Asturias, los gobiernos de Vicente Álvarez Areces suponen un segundo factor a tener en cuenta a la hora de explicar el descontento de la población asturiana con la política regional. Este factor no es otro que el sobrecoste acumulado por las grandes obras desarrolladas en la región y que llegó, en algunos casos, a multiplicar por dos el coste inicial de la obra:

-          El sobrecoste del HUCA alcanzó los 90,5 millones de euros, un 44% por encima de su precio de adjudicación.

-          El sobrecoste del denominado “superpuerto” de Gijón alcanza los 251 millones de euros. El gran puerto gijonés alcanzó un coste total de 830 millones de euros.

-          Finalmente, destaca el sobrecoste de las obras de la “Y” de Bimenes, que alcanza la cifra de 45 millones de euros.

En total, los sobrecostes de las “mega construcciones” asturianas alcanzaron los 400 millones de euros. Debe tenerse en cuenta que Vicente Álvarez Areces estuvo al frente de la región durante tres legislaturas, pero estos sobrecostes están todos generados en las dos últimas legislaturas, coincidiendo con el inicio de la crisis económica, lo cual agravó el descontento entre la opinión pública.

Unido a todo lo anterior está la lentitud con la que se desarrollaban las auténticamente necesarias infraestructuras de la región, que no son ni el Musel de Gijón, ni la “Y” de Bimenes, sino la Autovía del Cantábrico y la Variante Ferroviaria de Pajares. Ni Magdalena Álvarez, ni José Blanco fueron capaces de comprometerse, desde su puesto como titulares del Ministerio de Fomento, con estas dos infraestructuras. Más bien al contrario, aplazaron continuamente los plazos de ejecución e inauguración de los diferentes tramos de la Autovía del Cantábrico y no supieron dar una fecha concreta para la inauguración de la Alta Velocidad Ferroviaria.

La credibilidad del partido socialista también se vio afectada por el “Caso Marea”. Se trata de un caso de corrupción que afecta a personas de gran nivel dentro de la administración asturiana: José Luis Iglesias Riopedre (Consejero de Educación y mano derecha del Presidente Areces) y María Jesús Otero (Directora General de la Consejería de Educación).

A todo lo anterior se une una gestión bastante pobre del patrimonio artístico-cultural asturiano: mientras el gobierno socialista gastaba cifras astronómicas en la remodelación de la Universidad Laboral de Gijón y en la construcción del Centro Niemeyer de Avilés, el prerrománico y el románico asturiano se caían, literalmente, a pedazos.

La falta de una dura oposición por parte de los populares fue otro de los factores que contribuyó a que calara hondo entre los asturianos la necesidad de un cambio. Además, la falta del liderazgo de una persona carismática hacía temer a los militantes populares que, pese a todo, tampoco ganarían las elecciones autonómicas de 2011.

La idea de que Asturias necesitaba una persona con carisma, renombre, y experiencia política fue haciéndose cada vez más patente. Los asturianos pusieron pronto los ojos en Francisco Álvarez-Cascos, que atesoraba un curriculum lo suficientemente solvente como para optar a convertirse en presidente del Principado de Asturias.

En el PP asturiano reinaba la tranquilidad en la primera década del nuevo siglo, una vez recuperado el partido de la crisis desatada tras la marcha de Sergio Marqués fundación de URAS. Instalado en una cómoda oposición a los gobiernos de Vicente Álvarez Areces, el Partido Popular parecía resignado a desempeñar un papel de eterno secundario en el panorama político regional, con la única pretensión de mantener la docena de municipios en los que ejercía el gobierno. No es de extrañar que la reaparición en 2009 de Francisco Álvarez-Cascos en una serie de actos y homenajes en Asturias atrajera sobre sí la mirada esperanzada de buen número de hastiados militantes -y no pocos miembros de los cuadros dirigentes- que veían en él la panacea al estado de postración del partido.

Pero ¿por qué se volvía la mirada sobre Álvarez-Cascos, cuando éste llevaba cinco años retirado de la política? La respuesta es bien sencilla: el PP asturiano adolecía enormemente de una figura de prestigio y con el suficiente carisma como para tener opciones de arrebatar la presidencia del Principado al PSOE. Un PSOE, además, en horas bajas, con fuertes debates internos, una gestión cada vez más cuestionada y empeñada en proyectos faraónicos bastante alejados de la realidad de las necesidades de la ciudadanía y, no menos importante, con el descubrimiento de varios casos de corrupción que apuntarían directamente a la administración socialista en algunas consejerías.

Ante este estado de cosas, el líder de la oposición, Ovidio Sánchez, presidente del PP asturiano, había encabezado las listas del PP a la Junta General del Principado en 1999, 2003 y 2007. A pesar de que nadie dudaba de su capacidad de trabajo y su talante conciliador que había logrado rehacer el partido tras la ruptura interna producida por la escisión de Sergio Marqués, mucha gente opinaba que no poseía el empaque necesario para dar la vuelta al resultado de 2007. Además, tras tres derrotas consecutivas, un sector interno del Partido Popular asturiano comenzó a preguntarse cuántas veces necesitaba ser derrotado para presentar su dimisión como presidente. Era evidente que, a dos años de las siguientes elecciones autonómicas y municipales, no podía continuar postergándose ad eternum la necesaria reestructuración de la que surgiera el imprescindible debate de ideas y la formación de nuevos equipos de trabajo que se dieran a conocer a la ciudadanía y optasen a revertir el actual orden político.

Ante la falta de resolución de la Dirección Nacional del PP, los partidarios de Cascos comenzaron a organizarse para crear un grupo de presión. Fruto de esta iniciativa nacerá la plataforma “Pedimos la Palabra”, integrada por un grupo de personas del Partido Popular descontentas con la gestión regional del PP. En un comunicado del día 6 de septiembre de 2010 platean sus peticiones a los órganos oficiales del PP regional y nacional: la celebración de un Congreso Regional, un verdadero sistema de democracia interna y el cese de la campaña de descalificaciones emprendida por los dirigentes regionales contra Álvarez-Cascos. Además, piden a la Dirección Nacional del partido “que haga el esfuerzo político y sociológico necesario para escuchar, además de la palabra de los militantes del Partido Popular en Asturias, la sensibilidad de un amplísimo sector de la sociedad asturiana, que nos reclama la tarea de liderar el cambio político en Asturias, con un candidato ilusionante…”  Como puede verse, la plataforma “Pedimos la Palabra” sólo estaba haciéndose eco de las demandas de la mayoría de los militantes del PP asturiano.

Entre las iniciativas de esta Plataforma estuvo la recogida de firmas entre los militantes del PP que estuviesen de acuerdo con sus reivindicaciones, con la finalidad de demostrar su fuerza ante la dirección regional y forzarles a convocar un Congreso Regional. El resultado de la campaña de recogida de firmas fue realmente espectacular, consiguiendo un total de 7.032 firmas de afiliados de todas las Juntas Locales.

El Partido Popular asturiano sumaba en esos momentos un total de 21.660 afiliados, lo que quiere decir que un tercio de ellos darían su apoyo a una hipotética candidatura encabezada por Álvarez-Cascos. Algunos medios de comunicación, regionales y nacionales, aseguraron que el número de firmas de los seguidores de Cascos debía multiplicarse por dos, pues un gran número de militantes no hacían público su apoyo por temor a represalias. Realmente, eran muy pocos los militantes que no querían el regreso del ex ministro.

Para sorpresa de todos los dirigentes nacionales del Partido Popular, Mariano Rajoy convocó una reunión del Comité Electoral Nacional del partido para el día 30 de diciembre de 2010. La reunión, que se prolongó durante dos horas, aprobó la designación de los candidatos del PP que aún estaban pendientes de nombramiento en cuatro comunidades autónomas (Baleares: José Ramón Bauzá; Extremadura: José Antonio Monago; Navarra: Santiago Cervera; Asturias: Isabel Pérez-Espinosa). Es muy significativo, y no debe pasar desapercibido, el hecho de que el Comité Electoral Nacional se reuniese e hiciese públicos sus candidatos el día 30 de diciembre. Con dos días festivos por delante (31 de diciembre y 1 de enero), la dirección nacional del PP estaba tratando de que el asunto pasase lo más inadvertido posible y no levantase mucha polvareda entre los medios. Sin embargo, el 1 de enero de 2011, en una carta al Presidente Nacional del Partido Popular, Mariano Rajoy, Álvarez-Cascos expone los motivos que le llevan a causar baja en el Partido Popular. El objetivo perseguido por Rajoy de postergar a la indiferencia y el olvido el conflicto asturiano se vuelven en su contra con el anuncio de su ex colega de gabinete: lo que hasta entonces había sido una noticia interna del ámbito asturiano se trasciende a la opinión pública nacional ocupando a la prensa desde entonces en el seguimiento del ex ministro y los primeros pasos de la nueva formación política que -en esos momentos ya se presume- pueda fundar. Desde ese día, Año Nuevo, los acontecimientos en Asturias se precipitan.

          A la baja de Francisco Álvarez-Cascos sigue la de otros notables dirigentes del PP asturiano como Isidro Martínez Oblanca, Enrique Álvarez Sostres o Cristina Coto mientras la dirección popular observa impertérrita y sin capacidad de reacción cómo la nueva crisis aleja sus posibilidades de alcanzar la presidencia de la Junta General del Principado.

Esa misma semana, se constituía la plataforma “Pasamos a la Acción”, cuyos promotores se convertirán en los impulsores de Foro Asturias, plataforma presentada en un acto celebrado en Laviana con la presencia de Álvarez-Cascos y de 300 seguidores. En esa reunión, el ex senador Isidro Martínez Oblanca presentó a Cascos lo que fue el germen de Foro Asturias. Y las palabras que utilizó Isidro Martínez Oblanca son muy significativas: “aquí tienes tu equipo para empezar a jugar”. El 20 de enero se inicia el proceso de afiliación a Foro Asturias. Cuatro días después, para facilitar el proceso, se abrirán las tres primeras sedes de Foro Asturias en Oviedo, Gijón y Avilés. El 29 de enero una reunión de la promotora de Foro Asturias daba cuenta del alta de -hasta entonces 1257 militantes- y proponía la celebración de un congreso constituyente para el 5 de marzo. Solo un día después, Francisco Álvarez-Cascos se afiliaba al nuevo partido.

El lugar elegido para la lectura del discurso de afiliación fue la Mesa de Mareantes y Navegantes. Allí, apeló a su pasado valdesano e hizo un breve repaso por la historia del concejo para terminar reivindicando la necesidad de recuperar el orgullo de ser asturianos:

“A cuantos nos precedieron e hicieron posible la historia de la que nos sentimos orgullosos, nuestra admiración y nuestra gratitud eternas. A todos ustedes, nuestro compromiso con el futuro de este país nuestro llamado Asturias, parte inseparable de la gran nación europea que es España”.

Gentes de todos los sectores y procedencias comenzaron a su afiliación a Foro Asturias. La mayoría, descontentos con el PP, pero también procedentes de sectores socialdemócratas, socialistas o regionalistas. La afiliación de Rafael Fernández Tomás (hijo y nieto de históricos socialistas como Rafael Fernández, Pura Tomás y Belarmino Tomás) es un buen ejemplo de la capacidad aglutinadora del nuevo partido entre personas de muy diversas familias ideológicas. La opción “reformista de centro con vocación europea” -tal como se define en sus estatutos- se imponía ante otras consideraciones.

El 4 de febrero Foro Asturias se inscribía en el registro de Partidos políticos. El congreso constituyente, reunido un mes después, en el restaurante La Campana, aprobaba los estatutos de la formación y la candidatura de Álvarez-Cascos para encabezar la formación. Por delante quedaban dos meses escasos antes de las elecciones autonómicas y municipales y, con la estructura autonómica y municipal creada, se empezaba a elegir a los candidatos idóneos.

Y es precisamente en este aspecto en el que encontramos una de las contribuciones más importantes de Foro Asturias a la política asturiana como ha sido la renovación de la política con la incorporación de gente nueva, auténticos adanes en política enfrentados a las estructuras bien organizadas y consolidadas del PP y del PSOE algo que, a todas luces, no les auguraría buenos resultados. No obstante, el perfil profesional de los candidatos -con acrisoladas trayectorias a sus espaldas- y su bonhomía y buen hacer fueron más que suficiente para que el primer y el cuarto municipio del Principado tuviesen una alcaldía forista con un resultado en Oviedo, igualmente, magnífico. Merece la pena analizar el proceso de elección de candidatos en las dos grandes ciudades asturianas:

En Oviedo se había especulado mucho sobre el supuesto fichaje de algún personaje conocido para encabezar la lista de Foro, en especial el Presidente del Centro Asturiano de Oviedo, Alfredo Canteli. La celebración de una velada cultural en el club el 9 de febrero de 2011 para la presentación del último libro de Amando de Miguel parecía corroborarlo. En la mesa Álvarez-Cascos, Alfredo Canteli y el autor se cruzaron halagos y elogios mutuos para regocijo de los presente -entre los que se contaba un servidor-.

Finalmente, Alfredo Canteli no estaba dispuesto a entrar en política y seguiría entregado a su gran pasión, el Centro Asturiano de Oviedo. Quedaba por tanto el interrogante de quien sería el elegido por Foro Asturias para optar a la alcaldía de Oviedo. Descartado cualquier golpe de efecto con personajes conocidos en la ciudad, al final la apuesta de Álvarez-Cascos terminó siendo un anónimo abogado, Arturo González de Mesa, ajeno hasta entonces a la vida política.

Esta apuesta del líder de FORO es la que quizá resulte más sorprendente por varias razones: en primer lugar porque una persona inexperta (González de Mesa) debía crear de la nada un equipo y una estructura de partido con las que enfrentarse al PP de Oviedo, el principal bastión de los populares asturianos y donde se encuentra lo mejor del PP asturiano en cuanto a organización y número de militantes; en segundo lugar, González de Mesa se debería enfrentar a políticos veteranos de la talla del propio Gabino de Lorenzo o de Jaime Reinares; y, por último, estaba claro que Oviedo iba a ser uno de los principales “campos de batalla”, especialmente en torno a cuestiones tan importantes como el caso “Villa Magdalena”, por tanto, pudiera parecer que se necesitaría una figura más inserta en la vida política municipal de los últimos años .

 El enfrentamiento entre González de Mesa y Gabino de Lorenzo dejó en un plano muy secundario a la Portavoz del Grupo Municipal Socialista, y candidata a la alcaldía, Paloma Sainz, que había protagonizado una oposición bastante seria durante toda la legislatura y que esperaba obtener ahora los frutos de ese trabajo. Nada más lejos de la realidad, el electorado ovetense seguía prefiriendo una opción política de centroderecha y la confrontación se debatiría entre el gobernante PP y el aspirante Foro Asturias. En segundo plano quedaban las opciones del Partido Socialista y de Izquierda Unida.

En Gijón, Álvarez-Cascos siguió un proceso similar al de Oviedo en cuanto a la elección de los dirigentes de FORO. Sin embargo, en el caso de Gijón la elección de Carmen Moriyón como candidata de FORO a la alcaldía resulta todavía más chocante. Tratándose de la ciudad en la que Cascos inició su carrera política y donde el casquismo había poseído históricamente más fuerza, lo lógico habría sido que el líder de FORO encomendase la candidatura a la alcaldía a alguno de los políticos gijoneses que le habían acompañado en sus años como edil en el Ayuntamiento, como el ex Senador Isidro Martínez Oblanca. Es más, una candidatura con antiguos partidarios de Cascos habría resultado muy adecuada para enfrentarse al PP de Pilar Fernández Pardo, “depurado” de cualquier atisbo de apoyos al ex ministro y cómodamente instalado en una oposición que consistía en no hacer nada y en perder elecciones consecutivamente.

La idea de que Carmen Moriyón disputara la alcaldía a Santiago Martínez Argüelles y a Pilar Fernández Pardo, los aspirantes de los dos grandes partidos, no es del todo desacertada, y los resultados electorales demostrarían el acierto de su elección. Cirujana responsable de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital de Cabueñes posee una brillante trayectoria profesional que, al margen de su bisoñez política, llevó a los dirigentes foristas a pensar en ella con argumentos bien fundados: “es una especialista acreditada a nivel nacional e internacional […] ha sido elegida por su capacidad para liderar equipos que afrontan situaciones muy complejas”. Una decisión muy juiciosa pues debía enfrentarse a un partido socialista hegemónico en la cuidad y que había gobernado ininterrumpidamente desde las primeras elecciones municipales de 1979; y, por otra parte, debía batir a un Partido Popular que, con sólo un edil menos que los socialistas y la tendencia al alza del partido en toda España, aspiraba a convertirse en primera fuerza.

Su inexperiencia política, lejos de ser un obstáculo debió convertirse en un acicate para los ciudadanos que veían, después de muchos años, caras nuevas en la política local, algo que no podían acreditar ninguno de sus otros contrincantes: Santiago Martínez Argüelles era concejal del Ayuntamiento de Gijón desde el año 1991 y Pilar Fernández Pardo desde 2003.

En el caso de las dos principales ciudades asturianas, y contra todo pronóstico dada la potencia respectiva del PP ovetense y del socialismo gijonés, la renovación llevada a cabo por Francisco Álvarez-Cascos obtuvo unos resultados que pueden ser considerados como excepcionales.

Si la campaña municipal fue realmente intensa en las principales ciudades asturianas no lo fue menos la autonómica con tantos partidos políticos, agentes e intereses implicados.

FORO inició su campaña electoral con un acto en la localidad naviega de El Bao. Toda una declaración de intenciones de en qué aspectos centrarían los “foristas” sus intervenciones. Lo cierto es que desde el desbordamiento del río Barayo en junio de 2010 y la voladura de la carretera nacional a su paso por esa localidad, El Bao se había convertido en todo un símbolo de la mala gestión del gobierno socialista en lo que a cuestión de infraestructuras de comunicación se refiere. En palabras del propio Francisco Álvarez-Cascos: “El Bao se ha convertido en una verdadera “zona cero” de la inoperancia de las administraciones públicas en Asturias”.

Francisco Álvarez-Cascos dejaba bien claro que de ser elegido Presidente del Principado trabajaría a tres turnos para terminar las grandes obras pendientes. FORO contaba en su favor con la buena gestión llevada a cabo por Cascos en relación a Asturias desde el Ministerio de Fomento. Pero también a su favor los continuos retrasos y la paralización de las grandes obras anunciadas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero (Autovía del Cantábrico, Autovía Oviedo-La Espina, Variante Ferroviaria de Pajares). A todo ello se unía la débil oposición popular.

El día 15 de mayo de 2011, La Nueva España se hacían eco de una encuesta que pronosticaba que el PSOE ganaría las elecciones con un total de 16/17 diputados, con el PP siguiéndole muy de cerca con 15/16 y FORO con 9. IU obtendría cuatro escaños. La verdad es que esas cifras estuvieron bastante lejos de la realidad. Francisco Álvarez-Cascos, fiel a sus ideas, hizo caso omiso de la encuesta y animó a los suyos a echar los restos en los siete días que restaban de campaña.

El mitin central de FORO tuvo lugar en Oviedo, en el Auditorio del Palacio de Congresos Calatrava, el día 20 de mayo por la tarde. La sala dispone exactamente de 2.144 butacas, pero ese día Foro Asturias logró reunir a casi tres mil personas que abarrotaron los pasillos y las escaleras del Auditorio. De hecho, los organizadores del acto, se vieron obligados a cerrar las puertas, dejando fuera a varios cientos de personas. Ese fue el primer gran golpe de efecto de FORO, demostrando que los datos sobre sus militantes eran ciertos.

Igual que el lugar del inicio de su campaña, la elección de Oviedo estuvo pensada en base a un doble juego: Foro Asturias no sólo quería demostrar el poder numérico de su militancia, sino que pretendía hacerlo en el principal bastión del PP asturiano. Por eso Cascos centró buena parte de su discurso de esa jornada en cargar contra la gestión popular del Ayuntamiento durante la última legislatura, pese a reconocer que el gobierno popular de la ciudad le proporciono “unos años de esplendor que muchos reconocemos” pero cuyo ciclo de mandato, evidentemente, había tocado a su fin, máxime tras los últimos seis-siete meses en los que el alcalde se había dedicado más a la política autonómica que al sillón de regidor.

Los resultados electorales demostraron lo equivocadas que estaban las encuestas. Cinco meses le bastaron a Álvarez-Cascos para organizar un partido totalmente nuevo, concurrir a las elecciones y ganarlas. Por eso en el triunfo del 22 de mayo de 2011 sólo hay un ganador: Foro Asturias. Mientras, por otro lado, los claros derrotados de la jornada fueron los que habían sido hasta entonces los grupos parlamentarios hegemónicos en la Junta General del Principado, es decir, el PSOE y el PP.

La victoria de FORO no sólo significa la llamada al cambio de los asturianos, cansados de los mismos políticos con las mismas políticas de siempre, sino que significa el fin del predominio popular en el centro-derecha asturiano que, de hecho, ya que el PP se convierte en tercera fuerza política, por delante de Izquierda Unida. Por otro lado, el claro bajón del socialismo representa un duro castigo a las políticas de Vicente Álvarez Areces y una falta de confianza tremenda en el programa del PSOE y de su cabeza de lista, Javier Fernández. Exceptuando a Foro Asturias, Izquierda Unida es el único partido que consigue mejorar sus resultados al lograr arrebatar un escaño al PSOE. Sin embargo, no deja de ser una victoria pírrica de los comunistas que, a pesar de la mala gestión del Ejecutivo de Areces, sólo son capaces de subir un escaño.

Otro hecho significativo de la jornada electoral es el alto nivel de participación, alcanzando el 67.1%. Es la segunda participación más alta de los comicios autonómicos asturianos, y demuestra hasta qué punto los asturianos deseaban el cambio. Los 16 diputados obtenidos por Foro Asturias, sumados a los 10 del PP parecían garantizar una amplia mayoría parlamentaria para una legislatura de gobierno del centro-derecha y venían a mostrar los espectaculares resultados obtenidos por el PP de haber sido el Álvarez-Cascos su candidato.

Los resultados municipales fueron igual de buenos. En Oviedo, los siete concejales obtenidos sirvieron para romper la mayoría absoluta del PP y hacer que se plegara a la negociación y el pacto para mantener su estatus de gobierno, sus políticas y presupuestos, aunque no fueron suficientes para alcanzar el bastón de mando, no así en Gijón.

El resultado de las elecciones en Gijón, el concejo más habitado de la región muestra el error de la política seguida por el PP desde hacía doce años. No deja de ser significativo que en los años en los que Mercedes Fernández encabezaba el grupo municipal popular en Gijón, obtuviese siempre excelentes resultados que, si bien no le permitían acceder a la alcaldía, la dejaban a escasos votos del PSOE. El acceso de Pilar Fernández Pardo a la dirección de la Junta Local del PP de Gijón significó la renovación completa de la estructura y de las personas dirigentes del partido, acabando con las “listas casquistas” que tan bien habían funcionado. Con la renovación emprendida en el partido, Pardo obtuvo fracaso tras fracaso, sin alcanzar nunca el techo electoral fijado por Fernández. Pese a ello, se negó a ver la realidad de su error y siguió al frente del partido.

La presencia de Foro Asturias en las elecciones municipales de 2011 y el excelente resultado obtenido demostró la fuerza que seguía teniendo el casquismo en Gijón y lo equivocada que había estado Pilar Fernández Pardo al excluir continuamente de sus listas a las personas vinculadas al ex ministro. Pese a todo, y teniendo en cuenta que el PP había quedado relegada al papel de tercera fuerza política en Gijón, Pilar Fernández Pardo continuó sin dimitir. Es más, lo único que le evitó una dimisión más que forzada fue que se comprometió desde el primer momento en alcanzar un acuerdo con Foro Asturias para arrebatar la alcaldía al PSOE. De hecho, su optimismo sobre un posible acuerdo con FORO quedó patente cuando declaró la misma noche electoral: “por lo menos sabemos que el PSOE no gobernará más tiempo”. Por otro lado, Pilar Pardo, como Paloma Sainz en Oviedo, recalcó que la derrota del partido gobernante se debía a su labor de oposición durante toda la legislatura.

Conclusiones

En definitiva, y para concluir, la irrupción de Foro Asturias en la vida política asturiana trastocó por completo la evolución natural de ésta. La ruptura del bipartidismo asturiano no sólo ha significado una entrada de aire fresco en el edificio de la Junta General del Principado y de todos los ayuntamientos asturianos, sino que ha propiciado unas relaciones parlamentarias mucho más flexibles entre los diferentes grupos por la necesidad de alcanzar acuerdos, cuyo ejemplo paradigmático es el ya referido pacto de gobierno a tres bandas: PSOE, IU y UPyD.

Desde la transformación de la provincia de Asturias en comunidad autónoma, hace ya casi cuarenta años, es la primera vez que se produce un fenómeno político de estas características. Instalada la región en un bipartidismo PSOE-PP -con una tercera fuerza marginal IU-, el nacimiento y consolidación de Foro Asturias en enero-abril de 2011, supuso agitar las tranquilas aguas del sistema político asturiano, y la victoria de FORO en mayo significó un terremoto que quebró el bipartidismo existente durante más de tres décadas.